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Artículo Periodístico 310º: “Banalidad del mal”.

                   Artículo Periodístico 310º: “Banalidad del mal”[1].

                   0. Arendt planteó el concepto de banalidad del mal, con muchas interpretaciones a dicho enunciado, como que las personas que hicieron tanto mal en el siglo veinte, eran personas corrientes, o cómo que el mal se hacia de forma rutinaria… ¿Pero podemos analizar mínimamente un poco sobre el concepto de mal y de maldad?

                   1. Pasarán siglos y creo que los seres humanos no comprenderemos el mal que se hizo en el siglo veinte. Cierto es que en ese siglo se hizo quizás la mayor cantidad de bien y de bondad como jamás se ha materializado.

                   Siempre han existido guerras, genocidios culturales, religiosos, étnicos por diversos motivos… Pero en el siglo XX se industrializaron y se generalizaron. No hay que poner nombre. Sea porque la población había aumentado con respecto a siglos anteriores, sea porque se aplicó un sistema industrial de ejecución y de análisis y recogida de datos, sea por mil motivos que la humanidad jamás es capaz de entender y de comprender.

                   No negamos que ya dicen que Cesar hizo desparecer o extinguir o mató o murieron un cuarto de la población de las Galias, no podemos olvidar las masacres de Gengis Khan, etc. Pero la organización industrial de la muerte eso solo ha sido propio, que sepamos del siglo veinte. O al menos, se ha aplicado los conocimientos científicos técnicos y la organización de la industria para ese fin. Por lo cual, aunque pasen siglos creemos que nunca sabremos analizarlo, superarlo… A no ser, que en este siglo o posteriores, se vuelva a repetir, pero ahora ya con la organización postindustrial… Pero si estamos escribiendo este artículo es para intentar que esto no se repita.

                   2. Cómo me gusta aprender y percibir algo positivo de lo negativo. Debemos decir que quizás los derechos humanos de 1948, y el Estado del bienestar de Occidente, estos dos conjuntos de enormes derechos están sembrados sobre las masacres de décadas anteriores. Que esto tan bueno surgió y nació de eso tan malo, entre otras razones. Quizás esto no sea suficiente consuelo, pero quizás los familiares y descendientes, pero quizás esta frase les pueda consolar un poco.

                   Al ser humano le ha horrorizado tanto estos capítulos de la historia humana, que sucedieron en casi todos los continentes, y provocados por ideologías de distinto grado y concepto y finalidad, tanto le ha conmocionado, que a veces, se piensa, quizás para consolarnos, que del mal casi absoluto surgieron el bien sociopolítico, un enorme bien como es el Estado del bienestar, como son todas las Cartas de Derechos Humanos, empezando por la de 1948. Para que esta ignominia no se vuelva a repetir…

                   3. El mal siguiendo a Leibniz se ha solido dividir en tres clases u orígenes del mal: el mal físico, el mal de la naturaleza y el mal moral.

                   El mal físico-fisiobiológico es el mal que padecemos los seres humanos. Es evidente que existe la muerte y es evidente que existe la enfermedad.

                   La crítica que se hace a este concepto, es que aunque hay que ir buscando soluciones a todas las enfermedades del ser humano, aunque incluso hay que buscar e investigar formas para que cada individuo viva y exista en esta tierra, al menos cien años. Hay que aceptar que si no muriésemos, pues no podrían nacer y desarrollarse otros seres humanos. Esto es una carrera de testigos y de relevos. Es decir, nueva savia humana aporta nuevas ideas. Por lo cual se indica que este mal, sin negarlo, es un mal relativo.

                   El mal de la naturaleza o que nos produce la naturaleza, volcanes, terremotos, enfermedades o epidemias. Se indica como contracritica que como es evidente es necesario ir e ir intentando superar esos males, con la investigación científico natural y con otras metodologías. El mal de la naturaleza también sería relativo, por ejemplo, no podemos obviar el mal que puede producir un volcán, pero sin los volcanes no existiría, por lo que se ve la vida y tampoco la vida humana, y una de las extinciones masivas, de las cuatro o cinco existentes, se resolvió por la actividad volcánica. La naturaleza forma como un gran sistema, que es bueno en general para nosotros…

                   El mal moral o el mal humano es diríamos el mal esencial y es ese el que no podemos o no acabamos de entender o comprender… Y éste es el que realizamos el ser humano, muchas veces, gratuito, es decir, sin razón suficiente, sin finalidad suficiente, sin causa suficiente.

                   4. El mal moral es por definición el que nos hacemos los seres humanos a nosotros mismos, sea a nivel individual o sea a nivel colectivo.

                   ¿Y es éste el que es más enigmático y misterioso…?

                   Cuando se celebraron los juicios de Nuremberg, si la memoria no me falla, se celebraron en el ayuntamiento de esta ciudad. En el artesonado que se conservó de la Edad Media, estaban esculpidos, con números, si no recuerdo mal, los diez mandamientos de Moisés.

                   No vamos a decir, que todos los genocidios causados en el siglo veinte, hayan sido por el ateísmo, pero gran parte de dichos genocidios, han sido realizados por dos ideologías, que en teoría eran contrapuestas, pero que eran originalmente ateas. No estamos aquí hablando de los ateos, y existen ateos que son muy buenas personas. Estamos hablando de ideologías ateas.

                   Dicho de otro modo, esas dos ideologías al ser esencialmente ateas, no creían en el derecho natural, ni tampoco en el derecho religioso positivo, o en una moral establecida, ni en una moral religiosa mínima… Y ésta es la razón, al menos que algunos indican, para explicar el mal, o el concepto famoso de la banalidad del mal de Arendt.

                   5. Por lo cual, gran parte del mal que sufrimos, siguiendo a Leibniz sería un mal que nosotros mismos nos causamos a nosotros mismos, como individuos o como colectivos o como sociedad…

                   Cierto es, que no podemos obviar y olvidar que la sociedad y en general, la mayoría de individuos, nos causamos más bien que mal a nosotros mismos y a otros individuos, y a la misma sociedad. Pero tampoco podemos olvidar los campos de concentración y campos de exterminio masivos que se construyeron en casi todos los lugares del mundo en el siglo veinte…

                   Y no podemos olvidarlos para intentar no repetirlos.

                   6. Desde el ámbito religioso cristiano, se añade otra causa o motivo, que es el Tentador. Constante realidad metafísica existente que tienta para el mal a los seres humanos… Decirlo y escribirlo, tampoco está de más. Creamos que esta realidad es existente o no lo sea.

                   7. Hay un punto que preocupa mucho a algunos pensadores, es cuando se reúnen varios conjuntos de circunstancias: un clima social de crisis grave; segundo, unas ideologías o sistemas sociopolíticos que no respetan los derechos humanos teóricamente y en la práctica; tercero, diríamos una población o colectivo, una minoría que quiere imponer su ideología que no respeta los derechos humanos, a cualquier precio; cuarto, si a eso se reúne después, que existe en la población un uno por ciento de psicópatas o sociópatas, que pueden aplicar al final la radicalización de determinados presupuestos o fines. Es decir, los ejecutores últimos de un plan de extinción, como hemos visto varios, en distintos continentes en el siglo veinte, o hemos visto en Eurasia…

                   Si se reúnen todos estos conjuntos de circunstancias y otras, ya tenemos el magma, el potaje para que sucedan esa industrialización y aplicación del mal.

                   8. Pero no se puede ir el hipotético lector de este supuesto artículo, irse a la cama, irse al trabajo, con una sensación negativa y sin una presunta esperanza…

                   Lo primero, hay que decir, que en el siglo veinte ha abundado más el bien que el mal, incluso sin negar esas masacres que jamás seremos capaces de entender y comprender, aunque llevamos toda nuestra pequeña existencia intentando comprenderlas para que no se repitan.

                   Segundo, debemos aceptar, que incluso aunque seamos ateos o agnósticos, las grandes religiones y sus morales tradicionales, no deben desaparecer, porque es un freno, en general, para que el mal no se extienda, porque la persona que cree que sus actos serán juzgados en un Tribunal de Dios, es más comedida (así se pueden ver, que directores de campos de concentración nazis, que eran cristianos, intentaron aplicar el menor mal posible, y ahora algunos tienen un árbol de homenaje en Jerusalén).

                   Tercero, que hay que intentar un principio de ética mínima universal, aplicable a cualquier cultura, ideología, sociedad, país, etnia, lengua, religión, etc.

                   Y cuarto, usted o yo o su vecino o su hijo, pueden ser candidatos a ser un sujeto del mal, si caen en ideologías y en morales no correctas, por lo cual, usted y yo y su vecino debemos intentar durante toda nuestra existencia acercarnos al fuego del bien y de la bondad, y huir de las cuevas de la negrura y de la maldad. Y usted y yo, que somos personas normales o medio normales, no olvidemos, que se dicen de dos grandes dirigentes del siglo veinte, no diré nombres, calcúlenlos ustedes, que de uno, un día su padre le pegó una paliza que orinó sangre, y del otro, algo similar… Después fueron los grandes gestores de la industria masiva de la muerte, uno, uno de una ideología, otro, supuestamente de otra contraria.

                   Otro día continuaremos, pero ya creo tiene materia para reflexionar durante este día.

                                            © jmm caminero (17 julio-17 septiembre 2015 cr).

Fin artículo 310º: “Banalidad del mal”.

                                                                  *



[1] Enviado al DCLM.es el día 17 de septiembre 2015. Publicado el 20 de septiembre del 2015.

Martes, 04 de Julio de 2017 18:18 soliloquios #. Artículos Ética y Moral


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